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 Las flores para pedir perdón

Las flores para pedir perdón

Flores para pedir perdón.

El retrato de una sociedad a través de las flores que compra.

Floristería Menta y Canela, Madrid, Calle de Cartagena 106, 10:15 horas, sábado, 4 de Mayo de 2019.

Raúl, uno de los dependientes del turno de mañana se dispone a abrir la tienda, un poco nervioso, es consciente de que abre con 15 minutos de retraso, el teléfono a comenzado a sonar, abajo en los talleres de la floristería, el personal lleva más de una hora preparando los pedidos que han de salir en el turno de mañana.

Abre la puerta de cristal mediante la que se accede al local y se agacha para levantar el cierre metálico de seguridad introduciendo las manos entre el enrejado que forma una red perfecta unida formando pentágonos. Al otro lado en la acera, a pie de calle, un chico joven, con un semblante turbado, que denota ansiedad contenida, no para de frotarse las manos, clava los ojos en los propios ojos de Raúl, esperando de forma impaciente un buenos días, tal vez un hola, algún gesto amable o alguna pregunta por parte de nuestro dependiente, algo que sirva como prolegómeno para dar comienzo a una conversación, que de una vez por todas, le ayude a disipar las dudas que llevan toda la noche torturándole.

Flores para pedir perdón          Flores para pedir perdón         Flores para pedir perdón

-Buenos días, en que puedo ayudarle- Comienza Raúl diciendo, incluso antes de haber abierto el cierre por completo. El chico, intimidado tal vez por la notoriedad y la falta de privacidad que supone el sentirse en medio de la acera de una calle, estorbando de algún modo al resto de transeúntes, hace una especie de amago con la cabeza, señalando hacia el interior de la tienda, signo evidente de que prefiere la intimidad que ofrece el establecimiento aún vacío; el teléfono no deja de sonar, hecho que le incomoda y hace que se muestre aún más nervioso si cabe. Raúl, consciente de las intenciones del cliente, o posible cliente, se gira dirigiéndose hacia el mostrador, el chico le sigue a escasa distancia, una vez detrás del mostrador, pulsa en el teléfono la tecla de desvío de llamada, el teléfono deja de sonar.

-Buenos días- El chico por fin se decide a hablar. Raúl le mira atentamente- buenos días- repite, casi arrastrando las palabras-.

-Bueno, quizás no puedas ayudarme…a lo mejor te parece una tontería, tal vez no haya nada específico para lo que busque, pero es que tengo un problema grave. Estoy enamorado, muy enamorado, llevo 4 años saliendo con mi novia…y he metido la pata, vaya  que si la he metido…-El cliente se queda en silencio, en su cara se dibuja una mueca de miedo.

Flores para pedir perdón          Flores para pedir perdón        Flores para pedir perdón

Raúl, en un principio, no sabe cómo continuar la conversación, aunque intuye por el contexto de la situación que esa metedura de pata supone algún acto de infidelidad, algún asunto de cuernos, eso es, sencilla y llanamente. 

-…Mi novia me ha pillado tonteando con una compañera del trabajo- prosigue, sorprendido el mismo, del golpe de audacia que le había permitido describir la raíz de su problema de una forma tan clara y rotunda.

-Bueno- continúa Raúl- tendrías que enviarle algún ramo de flores, por ejemplo rosas rojas, lúcido, grande y espectacular, una docena, tal vez docena y media de rosas.

-Tres docenas- interrumpe el cliente- envueltas con un papel rojo, un lazo, el más grande que puedas hacer…Un peluche, un osito con un corazón- dice mientras echa un vistazo rápido a los modelos de peluche que hay en una de las estanterías de la floristería- también una caja de bombones…

                 El hecho de enviar flores tiene como finalidad transmitir un mensaje, un sentimiento o una emoción. Situaciones como la que hemos descrito en el párrafo  anterior desencadenan remordimientos y sentimientos de culpabilidad. Si lo que deseas es arreglar las cosas, además de poner mucho de tu parte, con gestos y detalles, podrás añadir un buen ramo de flores, porque uno de los efectos que puedes conseguir es enternecer la situación, hacerla menos áspera.

Aunque las infidelidades en las relaciones de pareja están a la orden del día y son muy numerosas, comparten el protagonismo con otras en la que la necesidad primordial es pedir perdón: Comportamientos poco éticos con tu familia, amigos o compañeros de trabajo y muchas otras situaciones por el estilo, acaban zanjándose con un bonito ramo de flores. 

No es que haya unas flores determinadas para pedir perdón a alguien. Procura enviarle las que más le gusten, y si desconoces este dato, puedes enviar las flores que más te gusten a ti. Si el mal entendido se ha resuelto o la situación acaba con final feliz, puedes optar por ramos con flores y colores variados, con un punto de alegría. Si la resolución del problema está aún en ciernes, elige arreglos florales más homogéneos, con colores suaves y más discretos. Si el problema ha sido con tu pareja, las docenas de rosas, del color que prefieras, serán tus mejores aliadas. Para una amiga o un compañero de trabajo elige flores alegres y simpáticas, como las margaritas o las gerberas. Si ha sido un conflicto familiar, envía las flores que más le gusten a tu madre, hermana  o cuñada. Si son para tu suegra y tu relación con ella está incluida en el tópico y típico apartado de “conflictiva”, esfuérzate un poco más en la elección del ramo o el tipo de flores que enviarás. Si le gustan las plantas, eres una persona con suerte. Regalarle una planta, un centro, cesta de plantas o una orquídea , te hará ganar muchos puntos con ella, además de pedirla perdón, le estás regalando algo que se ha de convertir en un vínculo entre vosotras.

Por último, una anécdota que define bien el concepto que tenemos aquí, en Madrid, de las flores: Cada año, cuando llega el día del amigo invisible, muchos clientes, sobre todo de empresas, nos hacen encargos de flores y plantas para la fecha en cuestión. Estos pedidos, por deseo de los compradores, los entregamos bajo el misterio del anonimato, y percibimos por las conversaciones y aptitudes, que plantas, visualmente agresivas, como los cactus, cuantas más espinas tenga, mejor, se envían entre personas que no se llevan muy bien. Flores y plantas bonitas quedan reservadas al ámbito de relaciones cordiales.